CAPÍTULO VEINTITRÉS Thanos se esforzaba por mirar a la proa de la barca, como si pudiera hacerla avanzar solo con la mirada. Tras él, los hombres tiraban de los remos, mientras las grandes velas de arriba se hinchaban con la fuerza del viento. Aun así, Thanos no sabía si bastaría. Finalmente, avistó Haylon, solo una línea de tierra en el horizonte. Allí delante había una promesa, no de seguridad, porque nada podía prometer eso ahora mismo, pero por lo menos una de una oportunidad. Si podían llegar a tiempo, antes de que se cerraran los grandes muros del mar, podrían sobrevivir a esto. Aún más, podrían ayudar. Puede que los antiguos hombres de Lord West no fueran tan numerosos como habían sido en Delos, pero los que había aquí tenían la mirada de hombres desesperados por probarse a sí mi

