El cansancio pudo mas conmigo y me dormí, no se por cuanto tiempo pero ya no podía mas, espere por mucho tiempo que el se durmiera para poder hacer algo y pedir ayuda, pero el se mantuvo despierto y vigilándome en todo momento, era tan agradable con las enfermeras que hasta le traían la comida al cuarto en el que estábamos. No había tenido posibilidad de hablar con nadie y el jamás lo iba a aceptar. Volví a cerrar mis ojos para seguir durmiendo cuando una voz conocida entró a la sala, alguien al que desearía no volver a ver nunca más en mi vida — Miren quien sigue viva… mi queridísima nuerita — que hace usted aquí — vine a corroborar que nunca más te aparezcas en la vida de mi familia, que desaparezcas de una vez por todas. — eso jamás va a ocurrir, Usted pagará todo lo que nos ha hec

