— ¿A donde crees que vas? — quedé con mi mano puesta en la puerta sin llegar a abrir. — necesito aire, otro ambiente — no estas en condiciones de salir y menos sola, te haz vuelto loca. — Esta rutina me está matando Ariel, tu tienes tu vida, sales, te diviertes, trabajas, follas con quien tu quieres, yo necesito lo mismo. — ¿asique ese es el problema? Que yo puedo follar — se acercó demasiado a mi, dejándome sin escapatoria. Sus ojos me miraban fijamente y sentía que podía ver a través de mi. — eso se puede arreglar Teresa, porque yo también necesito muchísimo sentir el cuerpo de una mujer y mas aun si es el tuyo, te deseo teresa — Aléjate de mi Ariel o... — ¿ O qué? — me desafió, su mano recorrió mi mejilla y sin evitarlo cerré mis ojos disfrutando de su contacto, comenzó a bajar le

