CAPITULO 46

2203 Palabras

BERLÍN, ALEMANIA. El alemán alargó su mano y sin poder evitarlo terminó acariciando el terso rostro de su esposa que estaba posiblemente a un par de horas de convertirse en su ex mujer. Esa piel suave y aun libre de arrugas aparentes lo llevó a recordar la belleza que poseía cuando tenía veintitantos. Había sido la mujer más bella que había conocido y desde que la vió supo que sería para él. Siempre estuvieron destinados a estar juntos o eso pensó. —¿Por qué me hiciste eso Becca? —Johan… —Dime una razón. Una razón que me haga explicar tus motivos y el porque me traicionaste de una forma tan vil y despiadada. Te juro, por Dios te juro que si me lo hubieran dicho no lo hubiera creído porque confiaba en ti ciegamente. Pude haberte dado una estrella si pudieran bajarse del cielo o com

Lectura gratis para nuevos usuarios
Escanee para descargar la aplicación
Facebookexpand_more
  • author-avatar
    Autor
  • chap_listÍndice
  • likeAÑADIR