Capítulo cincuenta y ocho -Natasha Tengo que bajar. Doy vueltas una y otra vez en mi cuarto mientras que pienso en que es lo que se supone que voy a decir. ¿Qué es lo que debería decir ante esta situación que es más que evidente que me van a montar semejante regañada del sigo? Y todo, o la mayor parte de la culpa, se la tiro a Leo. Sí es que yo venía tranquila hacia mi casa y él de la nada me empezó a corretear y mira donde terminamos y con con montón de gente que no hacía más que meter salseo a todo lo que ambos dijesemos. Es más que obvio que somos la comidilla de Internet en estos momentos y es por eso la alteración tan grande de mi padre en estos momentos. Claro, toda acción tiene una contraproducente. Dejo el móvil encima de la cama sin ver nada de lo que está pasando en las

