No estaban en el mismo mundo, ella pertenecía a la psicología y él al fútbol, nada los unía y eso debía ser lo correcto. Todo transcurría despacio, seguía viéndolo como estaba haciendo ejercicio junto con el equipo y se podía notar que todo estaba muy bien. Angélica no hizo nada más que seguir admirando todo sin esperar que él la mirará, y ahora se perdió en el teléfono para enviarle un mensaje a Thiago. Una respiración agitada hace que levante su mirada —¿Qué haces?— pregunta refregándose la frente. Guarda el celular en la cartera —Estaba escribiéndole a Thiago—dice nerviosa. Lo ve que se encontraba transpirado, tomando una botella de agua mientras la escucha —Siempre con tu novio, debo informarte que estás trabajando — dice serio. —Entiendo, ya lo apague señor— deja la cartera en un

