Se apoyo contra la pared calmándose después de no poder responderle esa pregunta a su amigo, en su cabeza pasaban las imágenes de la noche anterior con su jefe, de los nervios que le producían tenerlo cerca. Se golpea la frente con su mano —Es un trabajo, no te puede gustar, no te puede gustar. ¡Qué idiota soy!—cierra sus ojos repitiendo todo en voz baja. Los pasillos estaban vacíos, ya que, todos estaban en clases cuando abrió sus ojos respiro varios veces fuerte y continuó su camino no podía seguir estando con él algo debía hacer. Fue hasta su auto sabiendo que todavía era muy temprano, necesitaba tranquilidad para poder afrontar todo, era su trabajo pero algo parecido al infierno total. Manejo hasta el consultorio de su antiguo jefe, el cual le encargo ese trabajo. Abre la puerta —Qu

