Capitulo 4

1007 Palabras
Estuvieron así un rato hasta que se le paso el llanto un poco. Ya no había nadie mas que ellos dos en ese momento para calmar la situación, Angelica creía que había podido usar los métodos de confianza que aprendió en esos años de estudio, su acercamiento a él fue todo un éxito y entendía que este trabajo iba hacer lo mas complicado.  Se acerca mas — Tranquilo. Estoy acá —susurra mientras toca su cabeza despacio. Pero sin querer seguir escuchando levanta su cabeza quedando a centímetros de la cara de ella. Sus respiraciones chocaban, él se quedo quieto mirándola  —¿Por qué lo hace? —lo dice con voz todavía quebrada. Sin darse cuenta estaban muy cerca uno del otro, sus labios estaban rozando. Angelica traga saliva, no podía acercarse tanto a un paciente y menos en esas circunstancias. Necesitaba volver a su profesionalismo para no confundir nada entre ellos —Porque me dedico a cuidar personas que lo necesitan—dice nerviosa. De repente, toma distancia y se levanta del suelo como puede. Estaba tan ebrio que no podía mantenerse en pie, señala con su dedo —No quiero tu lastima, ¡No la quiero! —grita enojado. —Tranquilo, no es eso —habla nerviosa mientras se levanta del suelo quedando parada frente a él —estoy tratando de ayudarlo, Señor Mayer —le dice dudando. —Si, si —dice caminando como puede hasta la escalera. Al ver que no podía solo, se acerca a su lado y sin pensarlo dos veces toma la cintura de su nuevo jefe, colocando una de sus manos de él sobre su hombro y sólo la mira. Se le hizo difícil caminar así, una vez en el pasillo este se apoyo contra una pared haciendo que fuertemente choque con el cuerpo de él. —Auch! —dice por el golpe. —Está es mi habitación —golpeando la pared con toda su fuerza. —Entremos—dice haciendo fuerza. Estaba cansada nunca imagino que sea tan pesado, lo arrastro hasta la entrada de su habitación. Cuando estaban adentro, se ponen frente a él y lo empuja hacia atrás para que caiga sobre la cama pero no resulto como pensaba, ya que, su jefe la agarro de la cintura antes de caerse y la llevó con él. Ahora había quedado arriba, escuchaba la risa saliendo de los labios de Mayer. Nerviosa, apoya sus manos en cada costado del cuerpo y levanta una ceja —¿Qué es gracioso? —pregunta. Se ríe fuerte —Tu cara—dice mientras se sigue riendo. Hace fuerza para apartarse pero no puede —Increíble—se intenta levantar. Cuando estaba decidida a levantarse, una de sus manos estaba agarrada y la empujó otra vez para que quede pegada a su pecho. —¿Por qué? —susurra. Lo observa —Debo irme —dice nerviosa. Mira que se esta por ir pero la detiene—No quédese conmigo hoy, por favor — dice en tono casi en murmullo. Sus miradas se cruzan, no estaba segura de lo que sucedía pero no quería confundir las cosas y no merecía que pase por eso. Mientras se miraban, se acercaban cada vez más hasta que la beso. Se quedo quieta cuando sintió los labios uniéndose con los de ella, estaba pérdida, confundida y no entendía bien que sucedía. Se separa —No está bien esto, está usted ebrio, es mi jefe y no, no — repite. Pero parecía no escucharla, la abrazo fuerte por la cintura apretándola a su cuerpo, y la observo mientras sus ojos recorría cada centímetro de su rostro. —Fuiste la primera en poder calmarme, tienes algo...—lo interrumpe. —Soy casi psicóloga es por eso Señor Mayer —dice rápido. —No es eso. Y llámame Leonardo, por favor. Quédate conmigo —susurra. Niega con la cabeza —No, no, no —dice. —Por favor, no me hagas esto. No haré nada lo prometo —dice sonriendo. «¿Sonrió?, eso es un gran paso» piensa mientras lo mira. —Está bien. Yo duermo en la derecha y usted en la izquierda— dice nerviosa. —Está bien—dice dándole un beso en la mejilla —¿Me suelta? —pregunta mirando las manos.  La suelta y se aleja — Claro. Discúlpame —dice y se coloca en su lugar. Se metió en la cama, estaba nerviosa no hacía esto seguido con el último hombre que compartió su cama fue hace 3 años atrás que era su exnovio, su cuerpo se quedó tenso boca arriba y siente que a su izquierda se movía mucho, sus piernas se rozan y eso le hizo ponerse cada vez más nerviosa. Cuando siente «¿En bóxer?, maldición esto no me puede estar pasando a mi » dice en tono bajo, mientras cierra sus ojos. Se aleja la pierna, piensa hasta que resuelve que lo mejor es darle la espalda asique lo hizo. Había pasado un rato largo, los ronquidos estaban en su oído, una respiración en su cuello y calor. Se movió un poco pero no le ayudo en nada, solo en provocar que se acerque mas a su cuerpo y no la deja moverse para ningún lado. Cuando abre sus ojos, entra en razón y nota que estaba pegada al cuerpo de él. Y que éste la abrazaba por la cintura roncando, pero eso no era todo porque se movía. Ahora dejó de roncar pero se movía tanto que se asustó separándose y sentándose. Leonardo estaba teniendo una pesadilla, se movía demasiado, transpiraba y lloraba. Esto la estaba superando pero estaba para ayudar, asique se acerco a su rostro y le hablo. —Leo, estoy aquí tranquilo —susurra mientras le acaricia el rostro. Lo acaricia un largo rato, mira el reloj 04:40 de la madrugada. Asustado abre sus ojos, estaba agitado y en sus mejillas había algunas lágrimas. Se sienta en la cama, pone su cabeza entre sus rodillas y respira rápido como entrando en un episodio donde no podía respirar adecuadamente. Lentamente se acerca a él y pone su mano encima, se quedan mirando y le sonríe  —Duerme — dice. Se vuelve acostar y hace lo mismo, pero apoya su cabeza en el hombro de ella. Mientras que una de sus manos acaricia el rostro de él suavemente—Gracias Ángel —susurra cerrando sus ojos. Sonríe nunca supo como sabía su nombre, su corazón late a mil por horas, estaba contenta de saber que en algo ayudaba y se quedo completamente dormida a su lado. Todo estaba bien cuando la tenia cerca y volvía sentir algo internamente que hacia tiempo dejo atrás. 
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