Ese día después de estar todo cambiado un poco, se quedaron tranquilos simulando que nada sucedía pero en la noche aparecieron los ataques de Leonardo como solía pasarle. Angélica solo lo abrazaba para que se todo este bien, así pasaron varios días. Reunidos con su madre y Cristián (representante) en la casa, mientras tomaban un té para pasar la tarde. — ¿Y cómo llevan el noviazgo?—pregunta curiosa. Se voltean a mirarse — Bastante bien—entrelazan sus manos. —Leo he leído varias cosas...— la interrumpe. Se golpea la frente — ¿Sigues leyendo esas porquerías, madre? — su tono ahora había cambiado. —¿Y qué esperas que haga? — le pregunta enojada. — Que dejes de hacerlo de una maldita vez—casi gritando. Angélica comprendió que la situación se estaba transformando un poco incómoda para to

