Se encontraban a poca distancia ambos, un golpe en la puerta hace que se mantengan quietos pero Angélica se levanta del suelo y abre la puerta rápido. —Acá tiene lo que me pidió— abre su mano para ver los medicamentos. Los agarra —Gracias María puedes irte a dormir, yo me encargo —mirando todas las pastillas —Está bien Angélica— Se gira yéndose por el largo pasillo. Angélica despacio cierra la puerta, cuando mira para atrás no lo encuentra y escucha el ruido de la canilla abriéndose. Observa que la puerta del baño estaba un poco abierto, asique camina hacia donde estaba la luz prendida y se queda apoyada en el marco de la puerta. Leonardo estaba lavándose la cara sin prestar atención que ella estaba ahí viendo todo, seca su rostro con la toalla y enfoca su mirada en el espejo fue en e

