(...) —Lo mejor es que no hablemos de negocio —exclama Dayron tras alzar su copa, luego se toma la bebida. —Tengo que irme —levanto la mirada y veo que el n***o se despide—. Cualquier cosa me llama jefe Dayron. El maldito n***o nos emborrachó o emborrachó al extremo a Dayron. Si no me equivoco esto está completamente planeado. Por un momento me quedo como un maniquí, sin poder moverme y menos hablar. ¿Lo aprovecho o me espero? —Nosotros tenemos que ir a la cama —susurra. —Hmm… pero te tienes que quitarte el condón que llevas en tu pantalón —él frunce el ceño. Ahora que me acuerdo, Dayron no se quitó el condón. Hmm… cada vez que me acuerdo mi corazón empieza a palpitar. ¡Quiero tenerlo en la cama! Ay… siento como mi v****a se humedece y palpita descontrolada. —Te equivocas —esboza

