—Te dejaré ir, pero tienes que entender que no puedo hacerlo ahorita —posó nuevamente mi mano en su hombro y ella lo aparta bruscamente. —No, entiende que quiero irme —brama—, no sabes nada de mí y yo no sé nada de ti. ¿El problema es que no nos conocemos?, eso se solucionara. —Soy Caramelo, la esposa de ese hombre malhumorado —señalo el lugar vacío donde estaba Dayron. —No me interesa saber de ustedes, lo único que quiero es irme de aquí —grita tras llevar ambas manos a su cabello desesperada. No entiendo ¿quiere saber si o no? —No te irás hasta que me digas que hacías en mi habitación y con mi arma en las manos —arrugo el ceño—, es raro que encontrarás mi arma, ya que estaba debajo de la cama y no frente a tus narices. Esta mierda no me está gustando, intento ser un poco amable, p

