Capítulo 19

508 Palabras
Actualidad. Con la mirada pérdida en algún punto de aquel cuarto se encontraba kiara desesperada por saber donde estaba su hija, había despertado hace tal vez una o dos horas la ropa que llevaba había sido cambiada por una camisa blanca de tirantes y un short color gris con la cabeza recargada en la pared y sus piernas pegadas a su pecho era como se encontraba en ese momento.  La puerta de metal se escuchó por lo cual estaba segura que alguien entraría.  -Veo que has despertado- Comento aquella voz que odiaba tanto. Escucho como cerraba la puerta para después escuchar como movía una silla para colocarla enfrente de donde se encuentraba ella, el hombre se sento pero ella siguió viendo aquel punto invisible.  -¿Acaso no hablaras?- Pregunto el hombre.  - Y ¿Que quieres que te diga? - Pregunto mirándolo.  -No lo se, tal vez lo mucho que me has extrañado - Contesto con burla. -¿Extrañarte? Jamás podría extrañar a una basura como tu.- Escupió con rabia. El joven tan solo sonrió ya que su pequeña kiara había cambiado por completo ya no era aquella chica ingenua y miedosa que había conocido.  -¡Vaya! Has lastimado mi corazón - Comento tomando su pecho fingiendo dolor. -¿Que es lo que quieres de mi?- Pregunto molesta.  -Te quiero a ti.- Comento serio. -Fue un grave error que hayas escapado y ahora obtendrás tu castigo ya no seré bueno contigo.-  -Nunca has sido bueno conmigo - Aclaro.  -Es una lastima que digas eso ya que yo recuerdo lo contrario, ¿acaso no trabajabas de mesera en un bar de cuarta ganando un salario de mierda el cual tu madre de quitaba después de golpearte para poder gastarlo en alcohol?- Comento sin una pizca de compasión. -Yo te di una mansión, comida, ropa de marca y joyas, te trate como una reína. -  -Yo nunca te pedí nada de eso, yo era feliz con la miserable vida que tenía antes.- Comento con los ojos cristalizados moviendo las manos de forma nerviosa.  -Claro que no, mientes. Yo te salve de esa mierda de vida, deberías de estar agradecida. - Comento con las manos en forma de puño notablemente enojado.  -¡No! ¡Tu mientes! ¡Mi vida se a acabo y todo por tu culpa!- grito.  El hombre se quedó callado mostrando una sonrisa de lado sacando el celular de su bolsillo para después escribir algo en el. A los segundos un llanto se empezó a escuchar.  -Emily - Susurro sintiendo una presión en el pecho. -Pensé que te gustaría despedirte de nuestra hija- Comento calmado.  -¿Despedirme? - Pregunto confundida.  La puerta fue abierta, en ella se podía ver a un hombre de tez morena el cual cargaba a una bebe la cual lloraba con desesperación.  -Demian dame a la niña. - Pidió. -¿Porque haría algo así?- Pregunto alzando una ceja.  -Por favor Demian.- Rogó al ver que el hombre salia del cuarto. -¡Emily!- Grito intentando correr por ella pero le fue imposible ya que Demian la había tomado del brazo. -¿Ha donde crees que vas?- Pregunto mientras la empujaba a la cama. -¡No! ¡Sueltame!- grito desesperada intentando salir del agarre de aquel hombre.  -Esto será muy divertido. - Murmuró con una sonrisa la cual era siniestra.
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