Ya era martes el día que le tocaba control a Juan con la fisiatra, no quería ir, pero Debía ir por el bien de mi hijo tenía que aguantármela por mucho que la detestara y quisiera darle dos cachetadas por grosera. De solo imaginarme la situación me daba risa, es que de verdad me provocaba eso y más, solo que por no tener dinero para pagarle a un fisiatra privado debía aguantarme todo ese tipo de cosas, me dolía por mi hijo y como yo hay muchas madres. En todas las consultas que había ido eran raras las ocasiones vi algún papá involucrado en eso, por lo general solo iba la mamá con el niño, algo que me dolía ver, si supieran lo difícil de estar sola con un niño esperando y más cuando el doctor comienza hablar y decirle si va avanzando o si no hay avance, eso duele. No hay palabras p

