Nunca llegue a pensar que podía morir lenta sin tener ningún tipo de enfermedad, muero de dolor por ver a mi hijo postrado en una cama, recordé cuando la psicóloga me dijo que él era autista que era algo leve haciendo que me aterrara, a los meses puede llevarlo con un neurólogo pediatra la consulta era muy costosa le hizo electroencefalograma, resonancia, evocados auditivos y otras cosas más, la tranquilidad volvió a mí cuando me dijo que sí que Juan tenía autismo, que su cerebro estaba bien funcionando como se debe que no había irritaciones cerebrales o algo que pudiera ocasionar algún problema a futuro, solo le mando oxigenantes, vitaminas y que continuara con las terapias. La felicidad que sentí ese día fue indescriptible, sentía que mi cuerpo estaba más liviano, entre las recomendacio

