Ya Doña Santa está levantada porque la puerta y ventanas están abiertas, me armo de valor para enfrentar lo que se me viene me gustaría que mi familia fuera como esas familias cariñosas y unidas. Llego hasta la puerta y veo a mi madre sentada en un mueble tejido con mimbre, no se ha dado cuenta de que estoy parada en la puerta trago grueso de solo pensar que debo dar la cara ¿Por qué? No tengo ni idea nada más sé que debo dar explicaciones. —buenos días—mi madre da un respingo, pero no me mira—bendición mamá. Me ignora por completo, me siento en un mueble que está cerca la veo llevar el vaso de peltre a los labios supongo debe estar tomando café, continúa ignorándome forma descarada, no he hecho nada malo he estado cada vez que me han necesitado y hasta cuando no me han necesitado he es

