—No estás sola, Dani —.Me responde sosteniendo ahora mi cara con sus dos grandes y fuertes manos cálidas— Yo te salvare todas la veces necesarias — puedo jurar que en este momento me besaría, que obtendría mi primer beso con él, pero en un instante suspira y besa mi frente, apretándome a su cuerpo dejando que un suspiro salga de su boca— te enseñare todo lo que tengas que aprender en la vida. Rompemos el abrazo y entramos en la casa, en la cocina todos están sirviendo una taza de café, Jason se acerca y hace lo mismo que sus compañeros. Mientras ellos comen los sándwiches y toman su bebida caliente, mi Abuela cuanta todo lo sucedido y lo que ella deduce de los supuestos socios de mi padre. Los chicos escuchan atentos sin intervenir y visiblemente Jason se molesta por todo lo acontecido,

