—Como sea, él decidió su futuro y no puedo hacer nada ante eso. —Se encogió de hombros y abrazó más fuerte a Ian. —Claro que puedes, la vida sigue y no puedes seguir llorando por él... ¿O no, Jenna? —Ambos miraron de reojo a la mencionada, notando cómo hacía señas algo confusas. Ian giró su rostro hacia el otro lado, notando cómo un pelirrojo que conocía bien se asomaba por el salón. El castaño frunció el ceño y miró de nuevo a Jenna, quien se hizo la desentendida, fingiendo ahuyentar un mosquito. Mia ni siquiera notó su actitud rara; estaba demasiado cabizbaja para darse cuenta. —¿Por qué no sales con Luke? —No, él es un amigo. —Pero podría convertirse en algo más, además, nos dijiste que es muy lindo contigo. —Mia hizo un puchero. Luke era un buen amigo, pero no era momento de tener

