—Nada, todo es perfecto, solo hay un pequeño detalle. —Alzó la mano mostrando un espacio entre sus dedos, sus ojos reflejaban vergüenza. Oliver frunció el ceño, preguntándose si realmente se trataba de un pequeño detalle o si estaba a punto de enfrentarse a otro gran problema. —¿Qué es? —preguntó, esperando que finalmente pudiera calmar sus dudas y hacer que ella se sintiera más tranquila. La verdad era que estaba actuando como un verdadero amigo, quizás porque quería compensar todo el tiempo que no estuvo a su lado. —No es nada grave... tal vez sea irrelevante... no tiene caso que lo diga... —Mia empezó a arrepentirse de haber mencionado algo. Era vergonzoso, pero Oliver no quería perder la paciencia. Entendía que ella estuviera nerviosa, pero deseaba sinceramente que su amiga tuvie

