—¡¿Mia?! —exclamó Luke con falsa sorpresa, escondiendo su antigua reacción tras una sonrisa reluciente. Parecía que el hecho de verla con Oliver no le molestaba, y su sonrisa se amplió aún más cuando su cuñado mostró su incomodidad. Mia se despabiló, alejando su mano de la de Oliver y quitándole el auricular para observar a Luke. La situación era mala; la forma en que estaba tomando la mano de Oliver no prometía nada bueno, y no quería más problemas con Suni. —Qué casualidad —siguió diciendo el rubio. —Sí, como no, tremendo bastardo —murmuró Oliver, entrecerrando los ojos sin mirar a su cuñado. Estaba molesto, pero Luke pudo escucharlo. —¿Oliver? —dijo Luke, fingiendo que no se había dado cuenta de su presencia hasta ese momento. Ambos eran pésimos para ocultar sus verdaderos sentimient

