El día parecía prometedor. Su humor había cambiado considerablemente desde anoche. No entendía exactamente por qué, pero se sentía muy bien consigo misma. Mia había ido al hospital desde muy temprano, con la esperanza de que su mamá estuviera mejor. Además, tenía pensado ayudarla más para que ya no tuviera esos pensamientos suicidas. Pasó un rato con su madre, quien estaba distante como siempre, y eso hizo que su buen humor se desvaneciera poco a poco. Tal vez estaba molesta con ella por haber frustrado su intento de s******o, y como si eso no fuera suficiente, Mia se sintió desdichada. Era increíble cómo su madre, sin decir ni una palabra ni hacer nada, podía destruir por completo su aura. Le quedaba claro que la única interesada en que su mamá estuviera bien era ella misma. Hoani no

