Meses más tarde El trabajo en la casa del doctor, no era lo que Noah imaginó, ni siquiera en sus pesadillas, ya que ese hombre, lo lastimaba de muchas formas, y además no le permitía salir de su casa para ver a su familia. En un par de ocasiones, Noah intentó escapar, pero el doctor lo mantenía encerrado en una habitación durante el día, y si llegaba a gritar, le golpeaba, y en las noches, cuando le permitía salir, lo único que hacía, era abusar sexualmente de él. Noah no comprendía porque ese hombre era tan malvado, y porque no había visto a sus padres, hasta que un día, se enteró de la peor forma posible. − ¿Qué es eso? – Pregunta el niño, al ver que el doctor venia con un fierro ardiente, que él había visto antes, ya que este lo utilizaban para marcar a el ganado. −Son mis iniciales,

