El joven asiático, no dijo ni una sola palabra, y sin más fue corriendo al sótano para buscar la ropa y zapatos de Eru, posiblemente ya estaba todo seco, porque puso ciclo muy sucio, en la velocidad más rápida. Cuando el chico se marchó, Eru suspiró con desanimo, tocando su collar, pensando que, en el fondo le agradaría quedarse allí, comer pizza, intentar hacer amistad con Robin, pero pese a eso, él sentía que no podía, nadie se lo impedía, sin embargo, él mismo se negaba, ya que pensaba que no merecía estar allí, él no merecía si quiera pensar en tener un amigo, pasarla bien, ser feliz. Por haberlo hecho en aquella ocasión hace tres años, Jamal murió, y a causa de ello, su hermano lo odiaba más, además él era una terrible persona, porque provocaba sexualmente a su hermano, para que este

