Cuando Blu se fue de la cabaña, Eru empieza a comer, mientras saluda a sus amigos que van entrando poco a poco a su acogedor hogar, algunos los acaricia, y los que se montan en la mesa, Eru los besa. Mientras continuaba alimentándose, veía por la ventana el cielo, estaba azul sin demasiadas nubes, simplemente hermoso como a él le gustaba. En ese momento, se encontraban a mediados de primavera, su estación favorita porque podía convertir toda esa área de las afueras del bosque, en un espectáculo de flores de distintos colores, sumando que, con cada amanecer, Eru sentía que sus fuerzas se avivaban. En la actualidad, a sus diecisiete solsticios de inverno que tenía en el mundo, el joven ya conocía a plenitud sus capacidades, llegando al punto que incluso podía controlar absolutamente to

