6 solsticios de invierno después Blu, quien actualmente ya tenía 17 años, la misma edad de Eru, no había dormido en toda la noche, y lo único que había hecho era ver hacia la ventana, después que aquel inusual elemental que tenía a su lado, concilió el sueño. De esa forma, y sin mucha prisa, él esperaba hasta que el alba volviera a mostrarse en el cielo. Mientras veía el paisaje nocturno, su mente no estaba en blanco, como siempre, esta no dejaba de pensar y pensar, hasta que, finalmente, el sol poco a poco iba iluminando su camino con el amanecer. Cuando finalmente el crepúsculo matutino se hizo presente, Blu observaba como algunas ardillas, y unos cuantos pajaritos comenzaban a entrar por la ventana, trayendo avellanas, nueces y frutas, dejándolas sobre un tazón que Eru colocaba toda

