A la mañana siguiente Eru le explicó a Caleb la siguiente fase de su propósito, la cual consistía en ir a la isla de los elementales, y ordenarles que dejaran de dañar la tierra, y además debía castigar a los principales causantes de dichos actos. Como en todas las ocasiones, Caleb aceptó sin chistar, y ahora este observaba como Eru creaba un portal, en el cual los cuatro elementos remolinaban a su alrededor, era hermoso a simple vista, no obstante, más maravilloso, era lo que se veía del otro lado, ya que se podía apreciar un hermoso valle lleno de flores, Eru le dijo que le tomara la mano, y así ambos cruzarían el portal. En el instante que lo hicieron, Caleb observó asombrado, como la apariencia física de Eru cambió en segundos: su ropa había desaparecido, incluso su cabello, el cua

