Justamente como el oso prometió, los llevó a una cabaña deshabitada, en el camino rumbo a ese lugar, Eru encendió una linterna de aceite que habían comprado, junto con otros suplementos para su viaje, es por eso que así, lograban iluminar su camino. Al llegar, amarraron a los caballos afuera, y Noah se encargó de quitarles el equipaje que estaba amarrado en el par de caballos, y de esta forma, con los morrales en sus manos, Noah veía a su alrededor sintiéndose bastante sorprendido, porque ese lugar estaba en el medio del bosque, quizás era el hogar de cazadores pensó el joven, ya que no encontraba otro motivo, para vivir allí. Cuando llegaron a la puerta, esta se encontraba cerrada con llave, es por eso que Noah con un par de patadas prácticamente destruyó la puerta, y al entrar, Eru

