Elías estaba decidido a que la noche fuese perfecta, así que cargó entre sus brazos a Nala y la llevó al interior de su casa. El joven giro con su mujer en brazos y la llenó de besos antes de ponerle en el suelo. Los dos sonrieron y él le mostró los beneficios de mudarse a los suburbios y ser una familia feliz. Nala vio la decoración, toda llena de fotos, algunas que no recordaba haber tomado de sus hijos, unos cuantos dibujos de los niños por el pasillo, vio flores, muebles y los colores. Sabía que el joven los había elegido con tanta dedicación y detalle. La habitación de sus hijos estaba en blanco porque quería darles la oportunidad de elegir y su esposo le dio la noticia de que el parque estaba a tan solo diez minutos, lo suficiente como par que los niños hicieran una carrera, pero l

