Todos estaban encantados con la cena, los niños felicitaron a su padre y agradecieron a su tía porque estuvieron muy preocupados con la idea de dejarle cocinar su comida favorita. Elías vio a su hijo comiendo y cerrando los ojos por culpa del sueño, Kamal compartió una mirada burlona con su hermano. —¿Qué hicieron con el tío Kamal? —Corrimos y corrimos y corrimos. —Sí, y tal vez, si pedimos permiso, el tío nos lleve a unas clases de atletismo, dice que somos buenos corriendo, pero estoy muy cansado. —Coman un poco más y los llevo a acostarse —les anima su padre. Farah le pregunta a su hermano mayor como inició su amor por ir a correr, él se encoge de hombros y responde que de pequeño era muy inquieto y a su padre le gustaba correr, entonces le llevaba con él, iban corriendo has

