ELIZABETH. Salimos de mi oficina en cuanto llegó la hora de la consulta de mamá. Noah quiso acompañarnos, así que estuvimos con ella hasta llevarla a casa. Al llegar, mis padres insistieron para que cenáramos con ellos. Durante la cena, Noah los invitó a su casa para que conocieran a Janet y Carmelita, ya que para él ellas junto con Sebastián son su única familia. Mis padres aceptaron su invitación, así que tenemos una reunión para mañana. Dejamos la casa de mis padres no mucho después, puesto que mamá volvió cansada y necesitaba descansar. Noah me pidió que lo acompañara al Consorcio Oasis porque tenía que firmar algunos documentos. Mientras conducíamos, la inquietud en mi interior no pudo ser contenida por más tiempo. —¿Fuiste a ver a ese hombre? —pregunté, rompiendo el silencio con

