Elizabeth Decidimos salir de mi departamento con ganas de desayunar, así que nos dirigimos al restaurante que suelo frecuentar. —¿Podríamos pasar por el hospital después? Me gustaría visitar a Sara —le sugerí mientras nos acomodábamos en su auto. —Claro, preciosa —respondió Noah con una sonrisa. Mientras pedía mis panqueques favoritos, Noah optó por unos huevos revueltos. Empezamos a disfrutar de nuestro desayuno, y yo atacando mis panqueques con el entusiasmo de siempre. —Nunca había visto a alguien comer panqueques como tú —comentó Noah, divertido al verme cortarlos como si fuesen rebanadas de pizza. —¿De veras lo ves tan raro? Para mí, es la mejor manera de disfrutarlos —dije riendo. —Bueno, viéndolo bien después del ritual de la malteada de fresa, no debería sorprenderme —brome

