Apenas conseguí ducharme, cambiarme de ropa y regresar a la sala para sentarme en el sofá y esperar noticias, la posibilidad de dormir quedo en el olvido a causa de la mezcla de rabia y nervios que siento en estos momentos. Sigo sin poder creer que Eliza pueda haber sido quien le decía a Estaban y sus socios todo acerca de nosotros. Mi padre tenía razón, no debíamos confiar en nadie. El celular de Alex comienza a sonar y él de inmediato se levanta del sofá —es Santiago. — me dice y rápidamente contesta alejándose un poco para hablar mejor. —Es una locura. — comenta Carla, quien está sentada en el otro sofá. —Lo es… y yo sospechando de que eras tú. — me reclamo. —Oye, que no es tu culpa…— me alienta y rápidamente se acerca para sentarse a mi lado —yo tampoco actué muy bien y no te cu

