A veces pienso que mi padre sabía que Alessandro y yo nos íbamos a complementar de esta manera, que él iba a ser mi fuerza cuando más miedo sintiera. Estoy sentada entre sus piernas sobre el césped del famosísimo Campo de Marte o más conocido como “Champ de Mars”, con la Torre Eiffel frente a nosotros y sus brazos rodeándome mientras que mi espalda está apoyada sobre su torso. — ¿Te sientes mejor? — me pregunta apoyando su barbilla sobre mi hombro. Asiento y con mis dedos rozo sus fuertes brazos —estoy un poco más tranquila, pero eso no quita que no me preocupe por esa mujer de quienes hablaron. — confieso. —Lo sé y me adelante a los hechos, cuando te esperaba mientras fuiste al sanitario, llame a Carlo para que comience un arduo trabajo de investigación de cada empleado de la empre

