Escucho unos fuertes pasos sobe el suelo de madera de esta cabaña, cada vez se oyen más cerca al igual que siento mi muerte. El chillido de una puerta alerta aun mas mis sentidos y esos pasos ahora los oigo detrás de mí. —Valentina Ferrara. — dice una voz gruesa en un tono amenazante. —la primera de mis dos nuevas piedras en el camino…— continúa diciendo e intento girar mi cabeza para verlo a la cara, pero su mano me sujeta evitándolo —no seas tan ansiosa cariño, ya tendrás tiempo de verme a la cara. — —¡¿Quién carajo eres?! — exijo. —Todo a su tiempo principessa. — susurra a mi oído y ríe con malicia —que apodo tan cursi te ha puesto tu noviecito. — comenta y mueve un mecho de mi cabello —de todas maneras, no puedo culparle. Eres bella, muy bella… pero a mi no me sirves viva ni él tam

