Es literalmente un departamento. Cuando entre no podía creer estar viendo un living tan hermoso, el sillón gris enorme que podríamos dormir los tres, la televisión de ¿Cuántas pulgadas? No sé. Un equipo de estéreo que amuebla la pared detrás del sillón. Una mesa para seis personas. Me giro y encuentro la cocina, es pasando una puerta blanca, es pequeña, pero es hermosa. Tiene una microonda, nunca antes había ocupado una. Y la heladera, es tan grande. La abro. ¡Oh, por Dios! ¡Está llena! ¿Morí? Me habrá atropellado y estoy en el maldito cielo.
—. ¡Hermana!—grita Zoe desde otro lugar del departamento. Corro, pensando que sucede algo y la veo saltando en una cama de una plaza junto a otra del mismo tamaño. Hay un ropero blanco pequeño a un costado de la pared y también hay una televisión, es más chica que la de la sala—. Estás es tu cama, Nate. Le habla a mi pequeño hermano que camina por la casa siguiéndome—. Ve a ver tu habitación, hermana.
—. ¿Mi habitación?
—. Sí, está en la otra puerta blanca. Trago saliva y camino a la siguiente puerta junto a esa habitación, las emociones me invaden porque siento que no puedo aceptar esto, esperaba una habitación de hotel por unos cuantos días. Nada más. La abro.
Cubro mi boca. La habitación tiene una cama enorme con un cobertor blanco. Un retocador con brochas y muchas otras cosas, en la mesa. Me acerco, es una serie de maquillajes y perfumes. También tengo una televisión, me da algo de risa que alguien gaste tanto en televisores. También tiene un armario dentro de la pared, con puertas de espejo. Es hermoso. En la cama encuentro un sobre.
«Para Joey» rompo el sobre para leer su contenido.
«Hola, Joey:
Seguro te debe parecer una maravilla el departamento, pero no te preocupes, el mío es más grande. Sé que debes estar muy sorprendida, ¿por qué un desconocido haría esto por mí? ¿Cuál debe ser el precio que debo pagar? Pronto lo sabrás. Dentro del armario hay un traje de baño y una bata cuando termines de maravillarte con las cosas tan simples de la habitación, quiero que bajes y vengas a la piscina. Allí te estaré esperando. Ven sola.
Luke»
Dejo la carta sobre la mesa de luz, y preocupada de encontrar muertos en el armario, deslizo la puerta y me encuentro con todo lo que nombro en su carta. Decido hacer caso a su invitación y a su petición de ponerme el traje de baño y me cubro con la bata. Tocan a mi puerta. ¿Qué debo hacer? ¿Qué es lo que quiere de mí?
—. ¡Niños, necesito que duerman! Por favor. Ellos asienten, Zoe se lleva a Nate a la habitación y cierra la puerta. Abro la puerta quitando la llave eléctrica del dispositivo donde se debe dejar para mantenerla cerrada. Es un chico alto, vestido de smoking—. ¿Sí?—pregunto.
—. Me dijeron que necesitaban que la acompañe a la piscina.
Asiento—. Claro.
Camino detrás del chico con mucha incertidumbre, mirando a los huéspedes del hotel, algunos están batas, otros juegan juegos de mesa y hay una gran cantidad en lo que parece ser el comedor. El aire fresco me hace caer en cuesta que ya estamos en la piscina, tengo frío, no es una época del año para meterse al agua, pero el chico no se detiene, y luego entramos en lo que parece ser otro lugar. Está aclimatado, hay una piscina también, pero el agua parece estar caliente. Puedo ver el cabello rubio de Luke desde lejos.
Nos acercamos y el chico se despide.
—. Hola, Joey.
—. Luke—digo. Él hace palmaditas a la silla junto a él. Me siento.
—. ¿Te gustó el lugar?
—. Es muy hermoso, Luke, pero…es algo…
—. ¿Caro?
—. Iba a decir raro, porque no nos conocemos, de verdad, no nos conocemos—enfatizo.
Él larga una carcajada—. Y es por eso que estás aquí, porque no me conoces.
—. Sigo pensando que esto parece una película de terror—él larga una carcajada y bebe de su vaso—. Hablando de películas ¿tres televisores?
Se ríe más—. Sí, también me parece excesivo, pero ya venía amueblado, no fui yo. Incluso en la mía hay cuatro, una en la cocina por si quiero mirar cuando estoy cocinando.
Me río leve—. Es excesivo. ¿Y eres dueño de todo esto?
—. Aspiro a serlo.
—. Gracias por dejarme estar aquí, pero ¿Por cuánto tiempo? ¿A caso debo trabajar aquí? Es decir, no tengo problema, pero tengo que renunciar a mis trabajos, quizás me ausente por unos días.
—. No, no trabajas aquí.
—. ¿Y cuánto tiempo…
—. El tiempo aún no lo decido.
—. Oh, claro, puede avisarme con tiempo para conseguir donde vivir.
—. Claro, no voy a dejar en la calle, Joey.
—. Okay…ahora me podría aclarar un par de cosas.
—. Claro.
—. ¿Por qué?
—. Para que me debas el favor más grande de tu vida—me dice. Trago saliva. Y veo su vaso, me vendría bien una copa ahora—. ¿Quieres?—me lee la mente.
—. Sí. Me sirve en un vasito de esos de wisky que tiene junto a su lado. Parece que bebe mucho. Me tomo un sorbo rápido y luego lo miro—. ¿Cuál es el favor?
—. ¿Necesitas saberlo ahora o podemos ir a cenar?
—. ¿Vestidos así?
El también tiene puesta una bata, pero la suya es azul no blanca, y está desprendida se puede ver su abdomen marcado y un tatuaje de un barco en el lado izquierdo de su pecho. No voy a negar que es atrapante y bueno para la vista su figura.
—. Mañana.
—. En realidad, preferiría saberlo ahora, para saber si debo recoger mis cosas e irme, no quiero que los niños se emocionen mucho—le digo.
Él parece recordar que no estoy sola—. ¿Y tu madre?
—. Ella no vino con nosotros.
—. Me dijiste que era alcohólica ¿no?
—. Drogadicta—corrijo mis palabras anteriores—. Digo alcohólica por el trabajo.
—. Ambas cosas están mal. Asiento—. Pero entiendo que a veces es peor si dices la otra. Y tú, ¿tienes algún vicio?
—. Las películas de terror—agacho mi cabeza.
—. Ah, ahora entiendo, o sea esto para ti es muy excitante, el misterio y el no saber quien soy y si voy a ponerme una máscara diabólica y perseguirte para sacrificarte en un ritual.
—. Posiblemente, si no tuviera la responsabilidad por mis hermanos, creo que sería muy buena presa.
—. ¿Cuál sería nuestra historia?
Me río leve y me la imagino.—. Un atractivo millonario entra en un café, le coquetea a la bella mesera, y ella se enamora perdidamente de él, y de su billetera no hay que descartar eso—él se ríe, tiene un ruidosa pero disfrutable risa—. Pero, con el tiempo ella va descubriendo que su amado es un sádico asesino de mujeres que por la noche sale de casería.
—. ¿Sería como Tedd Bundy?
—. Sí, pero con la diferencia de que haces un ritual para tener todo este éxito y dinero.
Asiente riendo—. Si escribes un libro de esa historia podría invertir en ella.
—. No, es un cliché terrorífico—le digo y bebo otro sorbo—. ¿Tu vicio?
—. ¡Ganar!—exclama levantando el vaso—. Siempre ser el número uno, y el dinero, obviamente.
—. Supongo que sino fuera así no tendrías todo esto.
—. Bueno, nací con todo esto…mi padre es el dueño de estos hoteles, algunas inversiones en el extranjero y una editorial reconocida. Digamos que nado en dinero desde que soy un feto—me dice fríamente que no sé si esta presumiendo o solo contando.
—. Vaya suerte, soy una más del montón a tu lado.
—. ¿Una más del montón?—ahora si puedo descifrar su rostro, es de intriga.
—. Sí, una más con una historia triste.
—. Sí, tu historia es deprimente—me dice divertido.
—. Pero, de no contártela la otra noche, no estaría aquí.
—. Puede que tengas razón, porque uno no encuentra personas gritando en mitad de la calle todos los días.
Me río—. Me gustaría que esa no fuera la primera impresión.
—. No, el casi atropellarte fue primera.
Me cubro la cara con las manos, Él se ríe—. Joey.
Levanto la vista.—. Luke.
—. ¿Qué crees que voy a pedirte?
—. ¿Tengo que adivinar?
—. Sí—me contesta divertido.
—. Bueno, creo que la primera impresión te encanto. Y te enamoraste de mí y quieres que me case contigo—bromeo. Es evidente que nada va resultar bien de esto, pero decido bromear porque la vida me enseño a encontrarle el lado divertido de todo para mantenerme fuerte por mis hermanos. Sea lo que fuera a pedirme, estoy preparada para huir o quedarme.
Él sonríe de una manera malvada.—. Tienes razón en dos cosas.
Se me borra la sonrisa y la mano me tiembla.—. ¿Dos?—pregunto nerviosa.
—. Sí, la primera impresión me encanto, y…quiero que te cases conmigo—declara sin tartamudear claro y sin vueltas.