El Santuario

3216 Palabras
Al abrir los ojos las siluetas de hojas y ramas fueron lo único que logro percibir de ese lugar donde se encontraba mientras su cuerpo le recordaba porque se quedó dormido a la fuerza. El dolor en sus extremidades solo fue superado por sus náuseas y dolor de cabeza, como si de una resaca se tratase –se supone que al morir uno deja de sentir dolor- susurro mientras se masajeaba la sien con sus dedos. -uufff que alivio, gracias a los señores que despertó- Joseph movió su cabeza de un lado a otro mientras se incorporaba nuevamente tratando de buscar a la persona que le hablaba, pero solo vio árboles y arbustos rodeándole –si debo ser honesto temía por su vida, cuando le encontré estaba muy pálido y sudoroso, por suerte logramos remover una gran cantidad de toxina de su cuerpo, sino los daños hubiesen sido inimaginables- Por la forma de hablar, quien le hablaba estaba muy feliz de haberlo encontrado a tiempo, y aparentemente, de salvarle la vida -¿de qué me estas...? trato de recordar lo que le había sucedido; estaba bajo tierra en unos túneles y fue capturado una vez más, lo llevaron a una especie de abismo donde en lo más profundo se encontraba un puerto y sin embargo no podía ver ninguna salida al mar, allí fue entregado a la mujer alta que estaba a cargo en el deposito bajo el bar, se le noto muy molesta al verle y ordeno que lo golpeasen hasta que no pudiese levantarse, luego le hizo tomar un brebaje de color n***o y olor putrefacto que le hizo temblar en solo unos segundos acompañado de espasmos musculares y una sensación de que los huesos estaban siendo molidos dentro de su cuerpo para finalmente caer inconsciente por el dolor. Ahora sentía un gran terror a pensar recordar en todo eso, pero de a poco sus fuerzas regresaban a su cuerpo –sabes, es un tanto incomodo querer agradecerte y no poder verte, digo, puedo oírte cerca pero no sé dónde estás, ¿serias tan amable de mostrarte? Así podre ver el rostro de mi rescatador- -bueno…- titubeo por un momento, como si la petición fuese algo inesperado y un tanto vergonzosa –fue el señor Agror quien me envió, es a el a quien debe agradecerle, no a mí- Joseph no pudo evitar sentir un poco de empatía –insisto, no sé por lo que tuviste que pasar para sacarme de allí, y más tarde agradeceré a ese sujeto su preocupación por mí, pero ahora es a ti a quien deseo agradecer, por favor deja que te vea- Hubo un silencio incomodo que duro unos segundos antes de que la otra parte respondiera –bueno, pero debes prometer que no te moverás hasta que te diga- fue una petición muy extraña, pero Joseph asintió con la cabeza en señal de aceptación. Un pequeño pétalo de estrella salió de la nada y se posó en la nariz de Josep, sus alas blancas eran inconfundibles en medio de toda la oscuridad de la noche y fue muy difícil para el no intentar agarrarla –bueno, aquí me tiene señor Joseph, realmente no fue nada para mí el salvarle la vida, solo seguía las ordenes de mi señor- fue lo que escucho el joven escritor. -¿Qué clase de droga me hizo tomar esa bruja?- comenzó a respirar de forma alterada, ciertamente no podía estar hablando con un insecto de forma tan clara -no te asustes por favor, mantén la calma, mi nombre es Orión, soy una de las muchas servidoras del gran señor Agror- extendió sus alas y se lanzó hacia atrás a unos 4 metros de donde estaba Joseph, floto por unos segundos antes de que una luz blanca emanara de ella. Sus alas comenzaron a ensancharse al mismo tiempo que su cuerpo creció y tomo forma humana, su cabeza era alargada y tenía seis ojos, al tiempo que unos colmillos salían de sus labios hacia sus costados, sus piernas y brazos eran largos y su piel tan blanca como la luz de la luna, una larga cabellera calló sobre sus hombros y sus alas envolvieron su cuerpo cubriéndola con un hermoso vestido en el que resaltaban delgadas líneas negras zigzagueantes –quizás no lo sepas, pero las habilidades del señor Agror son muy diversas- Joseph en un principio quiso salir corriendo a toda velocidad, pero la criatura que salió del pétalo de estrella tenía cierta belleza que le hipnotizaba, le transmitía confianza y paz –quizás no lo sepas, pero en estos meses que tengo viajando con él, solo le he visto hacer crecer plantas, sanar personas o animales y beber cada botella de ron que le regalen como ofrenda, podrías decir que ignoro totalmente la naturaleza de sus habilidades- confeso ante la figura de aquella imponente dama insecto. -bueno, eres el humano que más tiempo ha convivido con él en muchos años, mis ancestros han estado sirviéndole desde hace siglos y hemos sido bendecidos con distintas habilidades, pero el hecho de que pueda tomar esta forma es exclusiva para un general de la más alta confianza, solo pocos miembros de mi familia lo han logrado- -¿dices que Agror te dio la habilidad de convertirte en humana?- no es un secreto para nadie que los señores son extremadamente poderosos, y que poseen grandes habilidades; es bien sabido que el señor de la tierra Agror hace que las plantas crezcan a su voluntad y todos los animales le obedecen, también puede sanar animales y personas, no existe ninguna persona que no sepa eso pero el hacer que un insecto tome forma humana es algo que nadie podría haber imaginado. -no exactamente, me dio la capacidad de evolucionar para poder ser capaz de usar mis habilidades a escala humana,  pero solo por un periodo de tiempo limitado pues consume mucha energía- -y es por eso que puedes hablar con los humanos- respondió con la seguridad de que estaba comprendiendo por donde iba la conversación -pues solo puedo hablar con humanos cuando estoy en esta forma, generalmente solo es gran señor Agror nos puede comprender, el motivo del que me escucharas es porque así lo permitió el señor Agror- Esta respuesta sacudió un poco a Joseph –espera, dices que puedo entenderte porque ese barbudo lo permite, pero él no está aquí, es más, ¿dónde se supone que estamos?- su asombro lo había sacado un poco de sí mismo, pero rápidamente recordó la situación completa, la isla estaba  a punto de recibir un golpe de estado, el gran jefe estaba en peligro, Find trato de rescatarlo y ahora… -a cabo de recordar algo importante, en este momento no puedo hablar, necesito regresar a la ciudad bahía, el jefe tribal está en peligro- -no te preocupes, la situación está bajo control, el jefe tribal derroto a la mitad de las fuerzas enemigas en la sede de gobierno hace unas horas, y el señor Agror ataco a su líder, pero esta logro huir, en este momento los cazadores están buscando a los mercenarios restantes para encarcelarlos y tratar de obtener una confesión de su parte, cuando se demuestre quien estuvo detrás de todo esto los gobernantes de las islas del mar blanco no tendrán otra opción que tomar cartas en el asunto, al igual que los otros señores- Estas palabras aliviaron el corazón de Joseph, pero de pronto una sensación de decepción tomo fuerza dentro de sí pues no había logrado hacer nada para ayudar, incluso un pétalo de estrella había hecho más que el al rescatarlo, y lo que era peor ¿Qué demonios escribiría en su cronología durante el golpe ocurrido en la isla de jade, las fuerzas de seguridad trabajaron junto al gran señor Agror para capturar a los perpetradores y restablecer la paz en la isla, mientras su humilde servidor estaba inconsciente vagando sin rumbo, esta sería quizás la historia más grande que jamás hubiese escrito, y no pudo presenciar nada.   Ante el silencio de Joseph, Orión se sentía incomoda. Agror le dijo que su misión era muy importante pues este hombre no debía morir todavía, pero jamás había visto a Agror apegado a otro humano; prefería estar en medio de la naturaleza con los animales, las plantas e insectos a tener que pasar más tiempo del necesario alrededor de las personas, como si no fuese de esa especie –seguro tienes muchas dudas todavía, pero ya el gran señor se encargara de responderlas, mientras tanto te pido que por favor me sigas- La voz de la extraordinaria criatura lo sacudió sacándolo de sus pensamientos –seguirte a donde- pregunto curioso. -pues al templo del bosque, al hogar del gran señor cada ver que desee visitar esta isla- respondió Orión para luego caminar en dirección a Joseph, pasar junto a él y seguir recto entre los árboles y arbustos. Caminaron durante unos 10 minutos sin mencionar alguna otra palabra mientras que detrás de la montaña al norte de la isla se podía ver la luz del sol anunciando el comienzo de un nuevo día. Joseph no podía dejar de observar con curiosidad a Orión quien tenía unos centímetros de altura más que él, sin embargo  su contextura delgada y las antenas que sobresalían de la parte superior de su cabeza era normal sentir que ella era muy alta. De la misma forma, caminaba con cierta gracia en sus pies, como si en lugar de recorrer un camino disparejo entre raíces y rocas estuviese flotando entre nubes esponjosas. El camino se hacía más inclinado y estaban comenzando a tomar varias curvas donde rocas de diferentes tamaños hacían acto de presencia. Para Orión no era difícil escalarlas para seguir subiendo, pero para Joseph, cada roca que bordeaba o a la que subía representaba un esfuerzo físico que muy pocas veces hacía. Ya tenían unos treinta minutos caminando y su fatiga estaba comenzando a cobrarle factura -por favor, dime que falta poco para llegar al templo, necesito un descanso- soltó jadeante con la frente llena de sudor. -solo unos metros más y llegaremos- respondió Orión de forma compasiva, como si el estado físico de Joseph le causara pena o lastima pensaba que los humanos eran más resistentes. Ciertamente solo pasaron unos pocos minutos para llegar a dos gigantescas rocas que se entrecruzaban formando un túnel de unos diez metros de largo y cuatro de ancho cuya altitud se reducía hasta los 3 metros de alto. Al final del túnel una sabana se revelaba mostrando una gran diversidad de animales que convivían con distintas especies vegetales que les servían de alimento y de hogar; justo en el centro había una gran laguna que era alimentada por una cascada no muy alta pero si muy fuerte que provenía de la cima de la montaña del norte, y a su vez, tres riachuelos salían de la laguna en direcciones oeste, sur y este. Junto a la cascada se levantaba un edificio de tres pisos que se alzaba imponente entre todo el lugar. El edificio era totalmente rectangular, su techo estaba echo de paja y grandes posta de madera oscura le daban forma de ser una construcción rustica, desde la distancia daba la impresión de que solo era una estructura sin terminar, pues no podían distinguirse ventanas o paredes, era como si solo fuese un esqueleto y su aspecto sombrío solo era resaltado por la tenue luz del sol que se alzaba detrás de la montaña PI WA  Conforme se fueron acercando Joseph pudo notar que habían personas viviendo allí con holgadas ropas blancas y sombreros de hierbas tejidas que resaltaban en medio de las sombras que desaparecían mientras un nuevo día comenzaba, niños jugaban con algunos animales mientras que otros recolectaban frutas y cosechaban verduras; en ambos casos se podía ver como las personas y los animales convivían de forma tranquila y se ayudaban mutuamente, las bestias cargaban las pesadas cestas con la comida recolectada y las personas les sobaban y alimentaban luego de terminar la labor para que pudiesen regresar con su manada, una escena como esta fue algo que Joseph nunca pensó que fuese posible –no puedo creer que una mana da de raptores este tan cerca de tantas ratas de árboles sin que quieran matarse- -este santuario es un lugar bendecido por el mismísimo gran señor Agror, aquí todos conviven en paz ayudándose mutuamente, por ello el alimento nunca es escaso al igual que cualquier otro recurso que los humanos necesiten, casi nunca salen de este lugar y solo unos pocos vienen aquí- hablaba de tal manera que la hacía sentir como si fuera una deidad la que estuviese frente a él, acentuaba cada palabra y su expresión era relajada, su apariencia ayudaba mucho a afirmar la imagen de criatura divina. -me pregunto porque casi nadie viene a este lugar tan remoto y difícil de acceder- comento en tono sarcástico, pero debía admitir que este santuario estaba muy bien resguardado por las montañas que lo rodeaban completamente, era una fortaleza natural. Cuando las personas se percataron de su presencia muchos se arrodillaron casi inmediatamente, mientras los más jóvenes y chicos miraban con curiosidad y entusiasmo para luego salir corriendo en distintas direcciones, seguramente a llevar la noticia de la llegada de Orión y Joseph. Al acercarse al edificio pudo notar que muchas personas saludaban a su fantástica guía con mucho respeto inclinándose ante ella, en ningún momento alguien miro a Joseph pero no podía culparlos por ignorarle, un ser como el que le salvo la vida captaba la atención muy fácilmente. Al llegar al edificio pudo notar que habían varios animales puestos en mesas siendo atendidos por las personas, algunos estaban enredados con cuerdas, a otros le estaban amarrando tablas a las patas y en varios lugares se podía presenciar el nacimiento de sus crías saliendo del vientre del animal o del cascaron de algún huevo –su altísima dama Orión, es un placer para nosotros el recibirla en nuestro humilde hogar- un joven delgado con unos grandes anteojos redondos se acercó a ellos, al igual que todos llevaba puestas ropas totalmente blancas y dos trenzas que caían sobre sus hombros y llevaban plumas blancas en sus puntas, traía sobre sus ropas una banda azul de lino con diversos bordados de animales parecidos que Joseph había podido ver en distintos lugares de la isla, y sobre todo el su rápido paso por el casino del hotel, era más que evidente que eran dibujos de la tribu de la isla –pensé que llegarían junto al señor Agror- -he venido antes por su petición, este hombre que me acompaña es un amigo suyo, ha sido intoxicado con el agua de las 10 lunas y necesita ser purificado lo antes posible- explico rápidamente la mujer dejando de lado cualquier tipo de cortesía, algo que dejaba notar su naturaleza. El joven por otro lado se impresiono ante la noticia, miró fijamente a Joseph sin siquiera parpadear, se acercó a él y coloco sus pulgares bajo sus parpados sin previo aviso. -se nota en sus ojos y su aliento, seguramente usted elimino ya la mayoría de las toxinas excelencia, pero debemos darnos prisa- dijo soltando dándose la vuelta repentinamente y dirigiéndose al centro del edificio. -pensé que habías sacado el veneno que esa bruja me dio- reclamo el hombre -dije que legre sacar la mayor parte, pero ya tenías una gran cantidad diluida en tu sangre, eso es algo que está más allá de mis capacidades, por eso Agror me pidió traerte lo antes posible a este lugar. Llegaron a unas escaleras de madera muy amplias que no tenían barandas, subieron al siguiente piso y había varias habitaciones allí, caminaron hacia el final donde se pudo notar un área muy espaciosa que daba directamente al borde del piso, siendo un área totalmente abierta donde se encontraban varios nidos de distintas aves y personas que los alimentaban. Llegaron hasta una habitación donde había una gran mesa blanca con varias gemas de colores incrustadas en sus bordes –por favor recuéstate, debemos darnos prisa antes de que la toxina ocasione más daños- dijo el joven con cierta preocupación. -no entiendo porque se preocupan tanto, honestamente me siento bien, estoy un poco agotado por la caminata pero…- sus músculos comenzaron a ponerse rígidos y su respiración se volvía más pesada. Orión lo tomo del brazo y le empujo hasta la orilla de la mesa –lo que sientes no es fatiga, el agua de las 10 lunas no te matara pero si no la removemos a tiempo podría dejarte paralizado de por vida- Joseph trato de hablar pero sentía que de hacerlo se quedaría sin aliento, así que solo se tumbó y espero lo mejor. Una vez acostado el joven toco una gema blanca que estaba a los pies de Joseph, esto provoco que las demás se iluminaran y Joseph sintiese una leve corriente eléctrica recorrer todo su cuerpo -en el centro de sanación no hay mesas de estudio como esas, son efectivas para casi todos los padecimientos comunes pero no tienen el poder suficiente para limpiar a profundidad la sangre sin causar algún daño en los vasos y arterias, inclusive el corazón puede verse afectado- el joven de anteojos comenzó a halar al mismo tiempo que un diagrama del sistema sanguíneo de Joseph del tamaño de una pelota de beisbol era dibujado en el aire; lo movía de un lugar a otro y tomando una gema con forma de lápiz comenzó a agrandar el diagrama pidiendo ver más de cerca cada vía sanguínea –escucha, darte cualquier especie de anestesia o somnífero podría hacerte daño, y este proceso es extremadamente doloroso, sentirás que la sangre en tu interior está quemándote por dentro, así que tendrás que resistir con todas tus fuerzas, piensa en algo que te haga feliz, un motivo para sobrevivir a este dolor tan intenso como una chica y el tener una familia, eso te ayudara- Las intenciones del joven eran nobles al tratar de darle ánimos a su paciente, pero motivos como ese no le llenaban de ganas de vivir, por el contrario, la imagen de su esposa y sus hijos solo llamaba al dulce abrazo de la muerte; para Joseph cualquier motivo de vivir se había ido junto con su familia, y lo único que anhelaba era poder reunirse con ellos, pero esa reunión tendría que esperar pues debía darle un sentido a todo esto, toda la locura de este mundo y la causa de que tantas personas vivieran desgracias similares a la suya, hoy no sería el día en que moriría porque así lo había decidido. Reunió toda la fuerza que puso –solo, comienza- soltó antes de perder el aliento. -bien, comencemos- soltó el joven antes de pasar la gema roja por las vías sanguíneas que el diagrama  mostraba; las líneas que eran de un color carmesí comenzaron a brillar con un color rojo intenso por donde la gema pasaba, mientras que Joseph sentía la necesidad de arrancarse la piel debido al dolor abrupto que sentía –resiste por favor, esto tomara su tiempo- dijo el joven al tiempo que un breve destello lleno la habitación para que luego un pétalo celestial volara alrededor de ellos.  
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