Ivoh camina de un lado a otro, está seguro que la punzada de dolor que atravesó su pecho provino de lo que sentía Evelyn; la desesperación lo carcome lentamente, se niega a seguir esperando por lo que se ha propuesto hablar con su padre e ir en busca de su compañera. Absalón entra en el despacho que se les ha asignado, apenas sus ojos encuentran los de su hijo sabe a qué ha venido y cómo terminará la charla, sin embargo, se mantiene en silencio esperando que dé inicio la conversación. ― Sabes por qué estoy aquí, padre ― comienza tranquilo ― Una vez más necesito pedirte un favor, tengo que ser más fuerte para poder buscar a Ev y solo tú puedes brindarme esa fuerza. ― Comprendo, pero, podrías buscar esa fuerza en otro lugar pues sabes que estoy envenenado y te haría daño beber mi sangre

