Evelyn se encuentra pegada a la ventana de la habitación, observa la mañana fría de invierno mientras sus lágrimas caen lentamente; la imagen del hombre del que bebió sangre no abandona su mente, se repite una y otra vez y la necesidad de saber si está vivo la carcome, si alguien pudo auxiliarlo cuando ella lo dejó tendido en el suelo como si fuese una bolsa de basura, como si ya no importara, como si no fuera nada. Pasa sus muñecas por las mejillas, suspira una y otra vez cuando escucha pasos en el pasillo, sus oídos agudos le permiten identificar a la persona que está a punto de entrar en el cuarto; Calendra asoma su cabeza con cuidado, entra a paso tranquilo cargando en sus manos algo de ropa limpia, un cepillo para el cabello y algo de comer. ― Te traje esto ― le sonríe. ― No lo q

