Ivoh llega hasta las escalinatas de lo que queda de la mansión del Consejo, dentro hay refugiados y niños así como miembros políticos heridos y las hordas de Armes se acercan cada vez más. Años y años encerrados, ocultos y perseguidos que a ningún noble se le ocurrió que podrían ser más de lo que ellos creían, que sobrepasarían las expectativas y que serían una plaga difícil de manejar. El inmortal enciende sus manos en llamaradas, su aliento se vuelve helado desde el fondo de sus entrañas y se prepara para dar todo lo que tiene en cuanto sus ojos se tornan violáceos, Aléh y Draco también se encuentran listos para luchar y dar sus vidas de ser necesario. ― Bueno, no pensé que tendría público ― ríe Armes caminando hacia ellos ― ¿Por qué no se han rendido aun? ― Creo que nos tomas por

