Capítulo Treinta y Uno

1039 Palabras

La nieve cae lentamente del cielo, cierta pelinegra observa por el enorme ventanal de la sala de estar mientras rememora una y otra vez las palabras que le dijo su tutor. También se mantiene pendiente de su amigo Sam, este ha mejorado bastante pero no deja de ser peligroso su estado; también le preocupa que a pesar de haber hablado con Ivoh este no ha ingerido sangre humana y no mencionemos que la casi “declaración” que le hizo el muchacho luego del ataque la dejó bastante confundida.  ― No hay nada claro ― suspira pensativa.  ― ¿Qué es lo que no está claro? ― Sam toma asiento junto a ella con cuidado.  ― deberías estar descansando  ― lo reprende.  ― Ajá, no evadas mi pregunta ― rueda los ojos.  ― No es nada Sam, cosas sin sentido que quedaron sin resolver ― sonríe poniéndose de pie.

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