Amir estuvo encerrado en su despacho, revisando unos documentos. Con él ceño fruncido y su rostro serio. Llamaron a la puerta y él, dio el pase. Cuando aquella puerta se abrió, fue obligado a levantar su vista. Observó a dos hombres, con uniforme. Amir confundido se levantó, sin comprender que hacia ahí. —Buenas tardes, alteza. — dijo uno de los policías. —Perdone que le molestemos, pero necesitamos hablar con usted. —Claro, siéntense. — ofreció. —¿Qué ocurre? —Esta noche, alguien entró en el hospital y mataron a Jimmy Anderson. — Amir se había quedado sin palabras. Saber que Jimmy fue asesinado, fue ir hacia atrás y no avanzar. Era el único que sabía donde estaba Jade, pero todo se había complicado. —¿No saben quién lo mató? — preguntó y ellos negaron. —¡Joder! Jimmy era el único qu

