Amir, salió de la casa hecho una furia. Tenia que hablar con Amira sobre el divorcio, de el porqué no le escuchaba antes de tomar decisiones a la ligera. Ferit iba detrás de él como un imán, tampoco quería que cometiera una estupidez. Estaba bien que hablara con ella antes de nada, porque como Amir tomará la decisión de firmar, ya no habría vuelta de hoja. Se subió al coche y Ferit en la parte del copiloto, Amir le miró con el ceño fruncido. —¿Dónde vas? — preguntó curioso. —Iré contigo, no te dejaré solo. — respondió y Amir puso los ojos en blanco. No dijo nada más, arrancó y puso rumbo al hotel donde se hospedaba su esposa. No iba a parar hasta hablar con ella, hasta aclararle la situación. Esperaba que le escuchara, porque Amir la echaba de menos, no sabía cómo explicarle que él

