Alaia Ferrer de Lombardi Camine hacia el despacho de Leonardo nuevamente, apenas abrí la puerta Leonardo levantó la vista y me dio su seña que esperar un momento estaba hablando por teléfono — pues consíguelo!— Lo oi decir fuerte — no importa lo que tengas que hacer pero asegúrate de que esté bien— dicho eso colgó la llamada lo sube cuando colocó el teléfono en su escritorio termina de entrarme al despacho cerré la puerta y me senté frente a él. Samanta se había quedado dormida llorando no es que yo no sintiera lo mismo que sentía ella solamente que una de las dos tenía que estar pendiente de lo que estaba pasando creo que Samanta había hecho suficiente en conseguir esa información y ahora era mi turno — Que has averiguado?— le pregunté a Leonardo El suspiro — Samanta me dijo que

