Alaia Ferrer de Lombardi Me senté en el auto con Leonardo en silencio, el sostenía mi mano haciéndome sentir su apoyo, coloqué mi mano en mi vientre y el colocó la suya encima de la mía, lo miré — ¿Estás bien?— Preguntó Aún seguíamos atravesados en la salida, Leonardo ni siquiera encendía el auto porque habías entrado toda su atención en mí apenas nos subimos en él. Ignacio no había dicho nada afuera solo permaneció en silencio y yo simplemente no sabía cómo sentirme tenía un remolino de emociones dentro de mí. Había añorado por muchísimo tiempo escuchar a mi madre decirlo orgullosa que estaba de mí incluso habían llorado escuchar Alejandro decirle que lo estaba y ahora... Ahora que mi madre al fin lo había dicho ya no sentía nada, no se sentía como creí que se iba a sentir. ¿Po

