Capítulo XXIII

2948 Palabras

Capítulo XXIII No volvió hasta la mañana siguiente. Se lo retuvo para la cena y para pasar la noche. Nunca existió un hombre tan maravilloso como Mr. Stein. Tenía en el bolsillo una carta para Cornelius («el tipo que recibiría el despido», explicó, con una momentánea interrupción en su alborozo), y exhibió, con júbilo, un anillo de plata, como el que usan los nativos, gastado, muy delgado, y que mostraba débiles rastros de la obra del cincel. Esa era su presentación para un viejo llamado Doramin… uno de los hombres principales de allí… un personaje… quien había sido amigo de Mr. Stein en la región en que corrió todas sus aventuras. Mr. Stein lo llamaba «compañero de armas». Y compañero de armas estaba bien. ¿No es cierto? ¿Y no hablaba Mr. Stein el inglés muy bien? Le dijo que lo había

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