Capítulo XXX

2012 Palabras

Capítulo XXX Luego me dijo que no sabía qué lo hizo aferrarse… pero es claro que podemos adivinarlo. Simpatizaba mucho con la joven indefensa, a merced de ese «pillastre mezquino y cobarde». Parece que Cornelius le daba una mala vida, que no llegaba a maltratarla cosa para la cual le faltaba valor, supongo. Insistía en que lo llamase padre, «y, además, con respeto». «Con respeto», gritaba, blandiendo un pequeño puño amarillo ante el rostro de ella. —Yo soy un hombre respetable, ¿y qué eres tú?, dime… ¿qué eres tú? ¿Crees que criaré una hija ajena y le permitiré que me trate sin respeto? Deberías alegrarte de que te lo permita, vamos… di, padre… ¿No?… espera un poco. Entonces injuriaba a la mujer muerta, hasta que la joven huía, apretándose la cabeza con las manos. Él la perseguía, en

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