Capítulo XXXIX Todos los sucesos de esa noche tienen gran importancia, pues provocaron una situación que permaneció invariable hasta el regreso de Jim. Éste se encontraba en el interior desde hacía más de una semana, y Dain Waris fue quien dirigió el primer contraataque. Ese joven valiente e inteligente («quien sabía luchar como los blancos») quiso solucionar el asunto que tenía entre manos, pero su gente era indócil. No tenía el prestigio y la reputación raciales de Jim, de poderes invencibles, sobrenaturales. No era la encarnación visible, tangible, de una verdad inatacable y de una victoria segura. A pesar de que se lo amaba, se confiaba en él y se lo admiraba, seguía siendo uno de ellos en tanto que Jim era uno de los otros. Lo que es más, el hombre blanco, torre de fuerza por sí mis

