Gisel. La amable veterinaria me tranquilizo mientras revisaba al cachorro, Derek estaba detrás de mi todo el tiempo sin decir nada porque sabia que la idea de que llevara conmigo a un “cumulo de enfermedades” no le hacia ninguna gracia. -Afortunadamente esta sano, no hay huesos rotos ni nada de qué preocuparnos, aunque está un poco desnutrido, le enviare vitaminas asegúrate de que las tome. Fue agradable saber que estaba bien, el cachorro estaba con la cabeza descansando sobre la plancha de metal, respirando tranquilamente, su cuerpo ya no temblaba. -Tuvo suerte de que su hija lo encontrara, el clima de hoy podría haberlo matado. Derek y yo nos paralizamos fue un recordatorio de cómo nos veía la gente. -No es mi hija.- respondió con bastante frialdad. Lo mire para tranquiliza

