Gisel. -¿Estas segura de que estarás bien?.- me pregunto Lizy una vez que termine de peinar mi cabello en una cola de caballo alta. -Lo estoy. “Mentira” ¿Cómo podría estar bien? Sentía como si me acabaran de arrancar el corazón. -No tienes que volver a trabajar, ahora soy rica, puedes quedarte conmigo. Me reí, apreciaba el gesto, pero seguramente Kil me mataría si me interponía entre ellos dos. -Deja de recordarme que ahora soy la única en quiebra.- me senté en la orilla de la cama poniéndome las botas de tacón para irme al trabajo. -No lo eres, no mientras yo exista.- sus brazos me rodearon, me esforcé el doble para no soltarme a llorar nuevamente, ya había sido suficiente de sentirme miserable. La vida no se detenía por una ruptura amorosa. La puerta de la habitación

