Gisel. -¡Si alguna vez tengo que estar tras las rejas será por su culpa! Voy a cortarle las malditas pelotas. Lizy era del tipo que lo externaba todo sin temor a ser escuchada o juzgada, lo envidiaba en el buen sentido. -¿Qué hizo esta vez?.- Pregunte sabiendo que la única causa de sus problemas era Kil mientras bebía mi Dr pepper cream, mi favorito. -Me hizo comprar una tanga para regalarle a su jodida secretaria, ¡UNA TANGA! Envolverla en una bonita forma de rosa y escribirle una nota tan guarra que casi me provoca el vómito “Mi boca esta deseado que llegue esta noche” tremendo hijo de puta. Los hombres a nuestro alrededor nos miraron como si nunca hubieran escuchado la palabra “tanga”, exagerando, a decir verdad. Me reí de ella imaginándola temblar de rabia mientras Kil se

